El secreto mejor guardado de Albert Einstein para ser una de las mentes más brillantes
Detrás de su éxito, hay un hábito poco conocido que compartió con otras grandes mentes como Thomas Edison y Salvador Dalí. Le contamos lo que dicen investigaciones recientes.
Albert Einstein revolucionó la física con su teoría de la relatividad -
Albert Einstein
es comúnmente imaginado como un pensador centrado en ecuaciones y paradojas del universo. Sin embargo, pocos conocen un hábito que pudo haber sido clave en su proceso creativo, un truco que también utilizaron figuras como Thomas Edison y Salvador Dalí
y que pudo haber influido en sus descubrimientos. El científico tenía una costumbre particular cuando se trataba de tomar descansos, según lo publicado por la revista National Geographic.
Y es que, en lugar de dormir largas horas durante el día, recurría a microsiestas controladas. Se dice que el físico solía recostarse en un sillón con una cuchara en la mano, sostenida justo sobre una bandeja metálica colocada en el suelo. En el momento en que su cuerpo comenzaba a relajarse y entraba en la fase inicial del sueño, sus músculos soltaban la cuchara, que al caer producía un ruido lo suficientemente fuerte como para despertarlo. Este breve lapso de sueño, que no llegaba a los 10 minutos, le permitía volver a la vigilia con una mente renovada y, en ocasiones, con una nueva perspectiva sobre los problemas en los que trabajaba.
Este método no era exclusivo de Einstein, pues se sabe que Thomas Edison también recurría a microsiestas con un objeto en la mano para estimular su ingenio. Salvador Dalí, el pintor surrealista, empleaba una técnica similar, pero con una llave que dejaba caer en un plato de metal. Estos grandes genios parecían haber descubierto una conexión entre el descanso y la creatividad: las microsiestas.
Las microsiestas ayudaban a Einstein a resolver problemas
Aunque en la época de Einstein no existían estudios detallados sobre el impacto del sueño en la cognición, la neurociencia actual ha arrojado luz sobre el fenómeno. En 2021, un estudio publicado en la revista Scientific Advances demostró que estos breves periodos de sueño pueden ser clave para la resolución de problemas. La investigación, llevada a cabo por Célia Lacaux, Delphine Oudiette y un equipo del Paris Brain Institute, consistió en analizar el desempeño de 103 voluntarios ante una serie de problemas matemáticos.
Las microsiestas ayudaban a Einstein a resolver problemas -
AFP
En el estudio, sin que los participantes lo supieran, todos los ejercicios compartían una misma regla oculta que facilitaba su resolución. Si no lograban descubrirla en el tiempo estipulado, se les invitaba a tomar una microsiesta de 20 minutos mientras sostenían un objeto en la mano, al estilo de Albert Einstein. Aquellos participantes que lograron dormirse y permanecieron en la fase más ligera del sueño (fase N1) al menos durante 15 segundos, triplicaron sus probabilidades de encontrar la solución en comparación con aquellos que no lograron dormirse o que cayeron en una fase más profunda del sueño.
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National Geographic explica que, "para tener un 'momento Eureka', las siestas han de ser extremadamente cortas, de menos de 10 minutos, que es lo que habitualmente dura la fase N1 del sueño. Delphine Oudiette, coautora del estudio, explica que el efecto de cada una de las fases del sueño ha sido un campo relativamente descuidado por la neurociencia cognitiva hasta hace relativamente poco. Por ello, los descubrimientos de esta índole ayudan a cimentar estudios futuros y a comprender la influencia del sueño en los mecanismos cerebrales de la creatividad".
¿Por qué ocurre esto con las microsiestas?
El fenómeno observado en el estudio de Lacaux y Oudiette no es un caso aislado. Otros trabajos señalan que la fase N1 del sueño, la más breve y liviana, puede estar vinculada con el procesamiento inconsciente de información y la reestructuración de ideas. Durante este estado, el cerebro aún mantiene cierta actividad consciente mientras permite conexiones inesperadas entre conceptos que previamente parecían inconexos.
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AFP
Esto explicaría por qué Einstein y otros genios de la historia encontraron en las microsiestas un recurso valioso para su trabajo. En lugar de depender únicamente de largas jornadas de pensamiento lógico y estructurado, recurrían a estos breves descansos para permitir que su subconsciente hiciera asociaciones.
¿Cómo aplicar el método de Albert Einstein?
Elija un objeto que haga ruido al caer, como una cuchara, un manojo de llaves o una pelota pequeña.
Siéntese en un sillón o recuéstese en un sofá con el brazo extendido fuera del borde.
Sostenga el objeto en la mano de manera relajada.
Cierre los ojos y deje que su mente divague, sin forzarse a dormir
Cuando el objeto caiga y el ruido lo despierte, anote cualquier idea o pensamiento que haya cruzado su mente.