Álvaro Clavijo, chef del restaurante El Chato, ha logrado posicionarse entre los 25 mejores del mundo, según The World’s 50 Best Restaurants. No era fácil lograr tal posición entre tanto talento que existe dentro del universo de la gastronomía. Clavijo reveló aLos Informantes los momentos más complicados de su carrera.
El gusto y la pasión por la cocina comenzó casi por accidente en París, cuando trabajó como mesero y terminó lavando platos en el restaurante México Sol y Luna. “Era tan malo lavando platos que el chef me dijo póngase a cocinar. Yo lavo platos y usted aprenda a cocinar y empezó a fluir, a coger el ritmo muy fácil y empecé a cocinar de una", afirmó.
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Después de enamorarse de la cocina decidió estudiar en Barcelona en la prestigiosa escuela de hostelería Hoffman. Ahí aprendió a mezclar ingredientes que tal vez nunca hubiese contemplado, pero que al final arrojaban resultados exquisitos. Enamorado de la cocina, regresó a París, esta vez al restaurante del Hotel Bristol con tres estrellas Michelin.
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Abrirse camino en las grandes ligas del mundo, le costó mucho más de lo que pensaba. “La competitividad es muy fuerte. Yo le estoy diciendo que solo era éramos tres extranjeros. Era una agresividad muy fuerte porque todo el mundo quería estar ahí trabajando", comentó Clavijo sobre su experiencia.
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Álvaro relató que lo insultaron en varias ocasiones, que la competencia era demasiado fuerte, y que algunas veces el trabajo le costó lágrimas. “Me decían usted que hace acá, usted váyase a la selva, usted qué hace aquí, usted quién es, usted por qué esta acá. Era duro. Una vez me encerraron en un cuarto frío y me amenazaron”, aseguró.
Pese a algunas malas vivencias en el exterior, a hoy, cree que sin duda Francia le dio la base de todo lo que sabe y hace en su restaurante El Chato, ubicado en la ciudad de Bogotá. Esa parte de su historia quedo marcada en su piel, con un tatuaje de una vaca mirando a un espejo, y que ahora, le recuerda sus días sin descanso y los sueños por cumplir. “Me ponían a limpiar 60 cabezas de vaca, yo me soñaba con las cabezas de las vacas y eso me tocó durante unos 4 meses dándole seguido. Eso era lo que querían hacer, probarme para romperme”, indicó.
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El éxito del restaurante El Chato, entre los 50 mejores del mundo
En 2017, Álvaro Clavijo regresó a Bogotá con una nueva idea. Luego de que le negaran la visa para trabajar en un restaurante en Rusia, decidió fundar su propio restaurante en Chapinero: El Chato. "Yo empecé a descubrir cosas que no había en el país, ingredientes que no estaban puestos en las mesas y en los restaurantes de las familias o de las casas que normalmente usted está acostumbrado a comer. Entonces eso fue mi motor", señaló.
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El bogotano se basó en trabajar con ingredientes colombianos y exponerlos de manera innovadora. Cree que no se nace con el talento, sino que se crea. Por eso, su creatividad culinaria, su perseverancia y su visión lo ha llevado a obtener la posición más alta que un restaurante colombiano ha logrado alcanzar.
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