La sexta etapa de la Vuelta a Cataluña
va a quedar en el recuerdo de propios y extraños si se tiene en cuenta que era la más esperada por su dureza, pero que terminó siendo la más corta y sencilla de todas.
Inicialmente, el pelotón se disponía a afrontar 159 kilómetros con un premio de montaña de tercera categoría, otro de categoría especial y dos más de primera sobre el final, siendo el último en plena línea de meta.
Era el terreno ideal para que los capos de la clasificación general
lanzaran sus ataques y lucharan codo a codo por el podio, pues las diferencias entre los favoritos son muy estrechas.
Sin embargo, antes de la partida, los organizadores de la competencia sorprendieron con su anuncio, pues diseñaron otro recorrido
debido a que los vientos de costado podían afectar a los corredores.
En ese sentido se propuso un trazado plano de 146 kilómetros en un circuito y así se puso en marcha la caravana, aunque de manera neutralizada, detrás de los carros de los comisarios.
Esto hizo que algunos pedalistas no quisieran seguir así y pidieron que se disputarán solo los últimos 20 kilómetros, lo que finalmente sucedió.
En consecuencia, no hubo diferencias entre la clasificación y la pelea por el título se aplazó para el último día, el 30 de marzo, cuando habrá un circuito con terreno quebrado en Barcelona.
Vuelta a Cataluña 2025: furia por cambio de etapa reina
No todos quedaron contentos, pues el español Juan Ayuso (UAE), líder de la general con un segundo de ventaja sobre el esloveno Primoz Roglic (Red Bull), puso el grito en e cielo en nombre de los que pelean arriba.
“Me sabe mal por la organización porque creo que se podía competir en el recorrido que habían modificado. Que solo se hayan hecho algo más de 20 kilómetros no me parece ben”, declaró al final.
Lo cierto es que el ‘show’ quedó reservado para el cierre y que los escaladores, entre los que se encuentran los colombianos Egan Bernal, Nairo Quintana y Esteban Chaves, se quedaron con las ganas se medirse entre sí.