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La cruda verdad detrás del feminicidio de una joven en Medellín: familiar del acusado lo delató
Melany Steisy Amaya, de 16 años, desapareció en Medellín en junio de 2018. Siete días después, su cuerpo fue hallado. La comunidad quedó consternada el atroz feminicidio. Este es El Rastro del crimen.
La desaparición de Melany Steisy Amaya, de 16 años, en 2018 en Medellín, alertó a las autoridades.
Melany Steisy Amaya, de 16 años, desapareció la noche del 29 de junio de 2018 en Medellín, luego de que saliera a departir con unos amigos. Las autoridades la buscaron durante siete días, hasta que finalmente su cuerpo fue hallado sin vida. El Rastro
conoció el atroz feminicidio en 2019.
¿Qué pasó?
Los habitantes de la Comuna 3 de Medellín quedaron consternados por la desaparición de la joven, quien era conocida por su alegría y carisma. Sus familiares y amigos la describían como una persona amable y soñadora, con grandes aspiraciones para el futuro.
El día de su desaparición, la joven le aseguró a su madre que iba a salir a celebrar el cumpleaños de uno de sus mejores amigos. “Íbamos a celebrar mi cumpleaños. Recuerdo que estaba borracho y, al llegar y no verla, pregunté por ella. Me dijeron que me estaba buscando y se fue porque nunca me encontró”, afirmó Isaac Bejarano, amigo de la víctima.
Pese a que sus amigos les escribieron y le marcaron constantemente a su celular, la joven nunca contestó las llamadas.
Los familiares de Melany reportaron su desaparición ante las autoridades, quienes iniciaron una incansable búsqueda para dar con su paradero.
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Su ausencia provocó una gran movilización en la comunidad, que se unió en cadenas de oraciones con la esperanza de hallarla con vida.
Así se descubrió el atroz feminicidio de Melany Amaya, de 16 años, en Medellín
El rastro
Testigo clave en la investigación
Una testigo reveló que la había visto en una cancha junto a su exnovio, Miguel Naranjo, la noche de su desaparición. “Ella -la testigo- empezó a contarnos que la había visto como arrastrada, con la ropa sucia, raspada y arañada”, dijo María León, madre de la víctima.
No obstante, ninguno de los amigos cercanos de la joven dio indicios sobre su paradero, lo que dificultaba la investigación.
Aunque Miguel Naranjo era el principal sospechoso, las autoridades necesitaban pruebas contundentes para vincularlo formalmente al caso y proceder con su captura.
Siete días después de la desaparición de la joven, su madre recibió una llamada anónima en la que le aseguraron que Melany estaba muerta y le indicaron el lugar exacto donde había sido enterrada, a poca distancia de su casa.
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Allí fue hallado el cuerpo sin vida de Melany. Según el informe de Medicina Legal, el cadáver, que presentaba un avanzado estado de descomposición, mostraba signos de asfixia mecánica.
“Es muy duro saber que uno encuentra el cuerpo de su hija muerta de la peor manera: sin ropa y torturada. Tenía los dientes quebrados y la boca torcida. Es como perder un pedazo de uno mismo”, afirmó la madre de la víctima.
Miguel Naranjo aseguró ser inocente tanto de la desaparición como de la muerte de Melany. Sin embargo, la Fiscalía continuó reuniendo pruebas y testimonios que podrían demostrar su responsabilidad en el crimen.
La investigación reveló que en la relación sentimental entre la pareja había episodios de control y manipulación por parte del hombre. Según los familiares y amigos de la víctima, indicaron que Melany había experimentado escenas de celos y violencia por parte de Miguel Naranjo, lo que generó preocupación en su entorno cercano.
Estos antecedentes fueron fundamentales para la Fiscalía, que buscaba esclarecer los hechos y determinar la responsabilidad del principal sospechoso. Además, Miguel Ángel ya tenía varias anotaciones por violencia intrafamiliar y lesiones personales, lo que reforzaba las sospechas en su contra.
Miguel Ángel, expareja de Melany, ya tenía varias anotaciones por violencia intrafamiliar y lesiones personales
El Rastro
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Debido a los constantes maltratos, la pareja puso fin a su relación en 2018. Además, la Fiscalía solicitó medidas de protección para Melany, pero estas nunca fueron implementadas. “Faltó más ayuda de las autoridades en eso, porque se pudo haber salvado una vida”, dijo William Amaya, padre de Melany.
Dos semanas después de la desaparición, las autoridades capturaron a Miguel Naranjo por el delito de feminicidio agravado, pero él no aceptó los cargos. Entre las pruebas, se determinó que la llamada anónima provenía de un familiar del joven. Además, se encontraron rastros de sangre en sus manos.
El acusado llegó a un preacuerdo con la Fiscalía en el que admitió ser el autor del crimen de su expareja. Como resultado, Miguel Naranjo fue condenado a 34 años y 8 meses de prisión. Actualmente, cumple su sentencia en la cárcel El Pedregal, en Medellín.