Necoclí, en el Urabá antioqueño, pasó de ser el epicentro de la migración hacia Estados Unidos a convertirse de nuevo en un atractivo turístico en el golfo de Urabá. El cierre del paso por el tapón del Darién y las fuertes medidas del gobierno Trump contra los migrantes prácticamente acabaron con su paso por este punto del noroccidente colombiano.
Hace un año el panorama en Necoclí era una constante concurrencia de migrantes; cada día llegaban al menos 1.000 personas que buscaban cruzar el tapón del Darién para llegar a Estados Unidos a cumplir el tan anhelado sueño americano. Pero hoy, las calles del municipio están vacías, en las playas ya no hay migrantes, solo quedan los vendedores informales que ven como su mercancía permanece en las estanterías ante la ausencia de compradores.
Esas playas están más tranquilas y solo transitan unos cuantos migrantes buscando zarpar en una lancha para cruzar el tapón del Darién y buscar nuevas oportunidades.
“Entre ayer y hoy unos registros de aproximadamente 55 personas de esa población migrante que tenemos en el territorio”, aseguró Johann Wachter Espitia, secretario de Gobierno de Necoclí.
Orlenis Yánez, vendedora ambulante, indicó que “las ventas son muy pocas, ya no está dando para pagar un arriendo o para la comida”.
Los hoteles y hostales que fueron construidos con la bonanza de migrantes hoy tienen sus habitaciones sin huéspedes. La razón fue el cierre de los pasos fronterizos que hizo el Gobierno de Panamá en julio del 2024. A esto se sumaron las medidas adoptadas por Donald Trump al asumir la presidencia de Estados Unidos.
Emprendimientos en Necoclí
“Inicialmente se vio como una problemática, pero se le pudo dar la vuelta y había necesidades básicas que ellos traían que muchos supieron cómo trabajarlas y se fue convirtiendo en una cadena de emprendimientos”, acotó Juan David Rojas, comerciante.
“En algunos momentos para algunos tal vez fue su mejor economía; pero en general en Necoclí realmente siempre las puertas han estado abiertas para todo aquel que nos quiera visitar”, afirmó Ana Teresa Ramos, hotelera.
La crisis sanitaria se superó y, aunque en Necoclí el panorama es similar al de hace casi 10 años, antes de la ola migratoria que trajo consigo la dolarización del municipio, sus habitantes se preparan para esta nueva realidad y buscan estrategias para que los turistas pongan su mirada en este paraíso llamado la Perla Solitaria del golfo de Urabá.