¿Fantasmas y cine snuff? Estas son las historias de misterios que rodean al Teatro Faenza en Bogotá
El Teatro Faenza ha sido testigo del esplendor, decadencia y recuperación de un espacio cultural en Bogotá. Entre mitos y leyendas urbanas, sigue siendo un lugar tan misterioso como encantador.
El Teatro Faenza se inauguró en 1924 y se convirtió en uno de los lugares más emblemáticos de Bogotá.
El 3 de abril de 1924, el Teatro Faenza abrió sus puertas, convirtiéndose en uno de los lugares más emblemáticos de la capital colombiana. En esa época, la proyección de cine
en una sala representaba una de las formas más innovadoras de entretenimiento y ocio, atrayendo a personas de todas las edades, ansiosas por maravillarse con las historias que cobraban vida en la gran pantalla. Sin embargo, sus más de 100 años de existencia guardan también relatos de misterio y hasta de supuestas apariciones fantasmales y más...¿Qué es real?
El Teatro Faenza
se ha convertido en una cápsula del tiempo, testigo de importantes eventos históricos y culturales para Colombia. No obstante, su memoria también da cuenta de oscuros capítulos que han acrecentado su deterioro, una etapa que, poco a poco, se ha ido superando gracias a esfuerzos de restauración y preservación.
En el lugar en el que está ubicado funcionaba antiguamente una fábrica de lozas, propiedad de José María Saiz, quien, impulsado por la creciente popularidad del cine en el país, decidió asociarse con José María Montoya para construir un teatro. En un principio, la construcción fue nombrada Salón Luz, en referencia a su elegancia y a su impactante fachada, caracterizada por su estructura de ladrillo y una gran herradura ornamental. El espacio no solo ofrecía un lugar para el entretenimiento
, sino que también se convirtió en un punto de encuentro para la comunidad, atrayendo a espectadores con su innovador diseño y su propuesta cultural.
El Teatro Faenza, fue nombrado Salón Luz, en referencia a su elegancia y a su impactante fachada, caracterizada por su estructura de ladrillo y una gran herradura ornamental.
Noticias Caracol / Foto: María Camila Triana
Construido en una de las zonas de mayor desarrollo artístico en Bogotá, desempeñó un papel fundamental en la expansión del cine en la ciudad. Aunque no fue el primer teatro de la capital, se convirtió en un ícono tanto del séptimo arte como de la arquitectura. Su fachada combina influencias del Art Nouveau y el Art Déco, reflejando las tendencias europeas de la época y el espíritu de modernización de la ciudad. Como pieza arquitectónica innovadora, se diferenciaba de otras edificaciones de su tipo.
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Tuvo tiempos de gloria en los que fue uno de los lugares preferidos por los bogotanos, quienes acudían para disfrutar de los estrenos cinematográficos y las producciones más aclamadas de la época. Desde el cine mudo hasta la llegada de las grandes producciones de Hollywood, el teatro se consolidó como uno de los principales espacios de entretenimiento en la ciudad.
¿Estuvo a punto de desaparecer?
La llegada de nuevos modelos de entretenimiento, como los centros comerciales, y el auge de tecnologías como la televisión en casa redujeron la afluencia a los teatros. Como consecuencia, estos espacios comenzaron a ser cada vez menos frecuentados por el público, lo que contribuyó a que el centro de la capital se convirtiera en uno de los lugares más olvidados.
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Con las calles desoladas y el tráfico constante en la zona, el centro de la ciudad fue perdiendo su vitalidad, enfrentándose a una gran crisis y deterioro significativo del teatro.
“La gente empieza a irse y, otros llegan, como los comerciantes del cine triple x – o para adultos – un cine que era tabú. Eso llegó al centro de la ciudad. Y empieza un movimiento de los bares de zona de tolerancia”, comentó Eddie Luna, coordinador de teatros de la Universidad Central a Noticias Caracol
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El Teatro Faenza tras más de 100 años de historia en el corazón de la capital.
Noticias Caracol / Foto: María Camila Triana
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El Teatro Faenza tras más de 100 años de historia en el corazón de la capital.
Noticias Caracol / Foto: María Camila Triana
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El Teatro Faenza tras más de 100 años de historia en el corazón de la capital.
Noticias Caracol / Foto: María Camila Triana
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El Teatro Faenza tras más de 100 años de historia en el corazón de la capital.
Noticias Caracol / Foto: María Camila Triana
“¡Vamos a donde Fany!”
Desde entonces, la zona comenzó a impulsar el cine erótico, y el Teatro Faenza, según testimonios de historiadores, se convirtió en un punto de encuentro clandestino para parejas del mismo sexo que eran víctimas de discriminación y buscaban refugio en un espacio donde sentirse seguras.
Su escasa iluminación le daba un aire lúgubre y, según Eddie Luna, surgió la leyenda urbana del código secreto: “¡Vamos a donde Fany!”, una frase utilizada para referirse a estos encuentros, muchos de los cuales quedaron inmortalizados en la una serie fotográfica del artista Miguel Ángel Rojas.
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"Además de ser tabú, se movía gente sin escrúpulos, negocios no autorizados y cosas como turbias. El Faenza no llega a ser cine triple X, ni en su concepción ni su necesidad lo llevó a eso, pero sí se empezaron a dar estos encuentros en el teatro", aseguró Eddie Luna.
Durante esa época, no solo se especulaba que muchas personas usaban el teatro como punto de encuentro pasional y que allí se proyectaban películas no aptas para todo público, sino que también circulaban rumores sobre enigmáticas apariciones y la posible realización de cine snuff en el lugar.
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En diálogo con Noticias Caracol, el reconocido actor Hernán Méndez recordó cómo, de niño, asistió al Faenza en su época de esplendor y, al regresar años después, se encontró con un escenario completamente distinto, donde la decadencia del teatro transformó por completo su percepción del lugar.
“Por los años 70, tenía ese vago recuerdo de un teatro que había sido especial en mi infancia. Empecé a buscarlo y ya no era ese mismo teatro, ya había una decadencia muy marcada en su entrada, en su estructura. Era un poco tenebroso entrar, pero, a pesar de eso, encontré agrado de volver aquel lugar”, dijo Hernán Méndez, sobre su primera impresión al reencontrarse con el Faenza.
Fantasmas, cine snuff y otros mitos del Teatro Faenza
El Teatro Faenza sigue en pie en el corazón de Bogotá, conservando las huellas de su pasado. Sus grietas silenciosas, la penumbra que envuelve sus espacios y la humedad que impregna su estructura son testigos del paso del tiempo y de su transformación.
Recorrer el Faenza es caminar entre fragmentos de historia, reviviendo la vida de miles de personas que alguna vez fueron testigos de su esplendor y, más tarde, de su lenta decadencia.
El Teatro Faenza no solo tiene una historia de esplendor artístico, sino también un lado oscuro lleno de misterios y leyendas.
Noticias Caracol / Foto: María Camila Triana
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“El tipo de cine que se presentaba allí ya no era para nada como mi primera experiencia que era ‘la vida, pasión y muerte de Jesucristo’...Era un cine que podríamos llamar rojo y lo combinaban con otras cosas”, aseguró el actor.
Y es que entre las sombras del teatro resuenan leyendas urbanas sobre presuntas apariciones fantasmales, encuentros clandestinos e incluso la producción de películas del género snuff, un tipo de cine que, según los rumores, mostraba crímenes reales sin el uso de efectos especiales, incluyendo escenas de tortura.
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“El Teatro Faenza se volvió de un cine clandestino y poco recomendable. Había mucho abandono. Recuerdo que un día entré y me dio miedo. Había muchos adultos con malas intenciones. Daba temor ir al baño, había una sensación de asedio en la penumbra del teatro. Si las películas no eran literalmente de cine rojo, había un desparpajo en ellas”, concluyó Hernán Méndez.
Según Eddie Luna, en los años 90, "la Fiscalía confiscó una casa donde tenían un montón de películas de zoofilia, cine snuff y todo tipo de material perturbador. Se conseguían de manera ilegal, no era común y tampoco había mucho control, por lo que esos films se conseguían en estos sectores, pero no quiere decir que el Faenza los proyectara". Así las cosas, no existen pruebas que respalden la proyección de este tipo de cine, por lo que esta sería una de las numerosas anécdotas que han circulado sobre el Teatro Faenza.
De otro lado, hay relatos de supuestas apariciones de espíritus en los pasillos y sobre el escenario. "Hay varias personas que dicen que sienten energías distintas...Se especula que en el escenario aparece una niña bailando o que hay una señora con un vestido en los bastidores...De hecho, un arquitecto contó la historia de que, cuando se estaban haciendo las obras y durante una charla de seguridad, vio a un hombre vestido de paño como de otra época. Él se quedó observando porque esta persona no tenía los elementos de seguridad y, cuando bajó a llamar la atención, el hombre ya no estaba y ninguno de los trabajadores lo había visto", relató Eddie Luna sobre las apariciones que otros han presenciado.
Hasta ahora, solo existen pruebas que respaldan la existencia de encuentros clandestinos, gracias a las fotografías de Miguel Ángel Rojas. El resto de estos relatos siguen envueltos en un halo de misterio y enigma, sin evidencias que confirmen su veracidad.
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Tesoros de la reconstrucción
Lo que queda claro es que cada rincón de este espacio susurrar el eco del pasado y un presente que está en búsqueda constante por el renacimiento. “El sector empezó a transformarse, pero ha sido una transición lenta. Entre los hallazgos hubo frescos (pinturas tipo mural realizadas sobre yeso de cal) sorprendentes y un archivo histórico bien documentado de eventos pasados", dijo Luna.
Tras cumplirse 100 años de su inauguración, el Teatro Faenza sigue impregnado de historia, sanando las cicatrices de su deterioro en un esfuerzo por recuperar su esplendor y preservar su legado como símbolo cultural. "El teatro dejó un legado; soñamos con que la gente vuelva a divertirse, democratizando el acceso a la cultura en la sociedad. Queremos un sector vivo y respirando cultura”, subrayó el coordinador de teatros de la Universidad Central.
El Teatro Faenza sigue recuperando su esplendor para preservar su legado como símbolo cultural.
Noticias Caracol / Foto: María Camila Triana
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En 2004, la Universidad Central asumió la tarea de restaurar este emblemático espacio, que aún se considera una invaluable joya arquitectónica en el corazón de la capital. "Queríamos preservar su valor como patrimonio arquitectónico, artístico, cultural e histórico de la vida de Bogotá. La universidad apuesta por restaurar el Teatro Faenza, una pieza única del pasado de la ciudad, pero sobre todo una pieza que debe permanecer en el tiempo para que todas las personas, también en el futuro, puedan disfrutar de ella", aseguró Paula López, rectora de este centro educativo.
Hoy en día, el Teatro Faenza es un espacio cultural
y académico activo donde se llevan a cabo diversos eventos y actividades, muchas de ellas enfocadas en fortalecer el panorama cultural y artístico de la capital. Por ello, Paula López destacó la importancia de este lugar, que brinda la oportunidad de disfrutar de conciertos, obras de teatro y exposiciones.
"Nosotros tenemos visitas guiadas en el teatro para conocer su historia, para reconocer su valor arquitectónico, sus murales, sus pinturas y para que también se vea como una posibilidad de expresión artística", explicó López.
Por ello, el Teatro Faenza es mucho más que un recinto histórico; es un símbolo de resistencia cultural y un testimonio vivo del desarrollo artístico de los bogotanos. A lo largo de los años, ha sido testigo de profundas transformaciones sociales, refugio de expresiones creativas y escenario de innumerables acontecimientos que han marcado la memoria de la ciudad.