Un bochornoso video que ha circulado en las últimas horas por redes sociales muestra a un grupo de vendedores y turistas en medio de una batalla campal en las playas de El Rodadero, en Santa Marta. En las imágenes se ve cómo estas personas, además de alterar el orden público, rompieron varias sillas.
Al comienzo de la grabación se ve a un hombre de esqueleto negro y bermuda rosada con una varilla azul en la mano y retando a otra persona a pelear. Al lado de este sujeto, que sería un vendedor de la zona, otras personas se le unieron para buscar agredir a un ciudadano.
Cuando el hombre vio que varios fueron tras de él para agredirlo, cogió una silla para defenderse. Al mismo tiempo, dos sujetos que apoyaron al hombre de esqueleto negro también tomaron sillas y comenzó el enfrentamiento. Otra persona de camisa azul también tomó una silla y se unió a la riña.
El hombre de esqueleto negro, con la varilla que tenía en las manos, comenzó a lanzó golpes. Al mismo tiempo, otros vendedores de la zona llegaron y se formó una batalla campal con diferentes objetos contundentes. Todo esto sucedía ante la mirada y gritos de mujeres y niños. Incluso, hasta un coche de bebé fue arrojado.
Las autoridades de Santa Marta no se han referido a este hecho de intolerancia y hasta el momento se desconocen las causas exactas que generaron la pelea. Sin embargo, según el diario digital Seguimiento, la gresca se formó entre dos meseros de restaurantes del sector que se dedican a vender pescado y dos turistas.
Un pescado de 210.000 pesos, el motivo de la pelea
Al parecer, los turistas no quedaron contentos tras consumir un plato de pescado luego de que los meseros les cobraron 210.000 pesos. El valor de la comida fue lo que habría desatado la batalla campal.
Finalmente, se conoció que los turistas, luego de la llegada de la Policía Metropolitana de Santa Marta para atender la situación, tuvieron que pagarles los platos a los meseros y, además, pagar 300.000 pesos por más de cinco sillas que terminaron destruidas en medio de la pelea.
En Santa Marta, dicen las autoridades, la venta de comida en las playas no está completamente prohibida, pero existen regulaciones para controlar esta actividad.
Por ejemplo, se han propuesto medidas para limitar la venta ambulante de alimentos debido a preocupaciones sobre higiene y competencia desleal.
Sin embargo, la informalidad sigue siendo común en algunas áreas, lo que ha generado denuncias por cobros excesivos a turistas.
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CAMILO ROJAS
PERIODISTA NOTICIAS CARACOL
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